El post monstruo

Empezás a escribir sobre un tema en particular. Cómo pintarse las uñas. ¿Reloj digital o analógico? 10 cosas que debes saber antes de viajar. *
Al principio vas bien. Comenzás con una linda introducción, un enganche que no sólo será explicativo de lo que vas a hablar sino que le pone cierta onda para que den ganas de seguir leyendo. Poco a poco algo pasa. Al principio no te das cuenta porque te enganchaste con una idea. La desarrollás hasta que ves que te alejaste del tema en cuestión. Cuando te querés acordar tenés una hoja con cinco títulos, tres párrafos, una decena de ideas planteadas en una oración y muchos enlaces que a esta altura suponés tienen algo que ver con algo.
Ese lindo nudito que tienes en frente es el post monstruo, una especie poco nombrada. Nadie quiere admitir que se le fue la idea, que ignora qué es exactamente lo que quería decir. Pero muchos lo han conocido, y son pocos los que se recuperaron luego de caer en su trampa. Hay quienes logran desatarlo: vuelven a la idea primigenia, con una reseña de esa cosa en principio breve que querían comentar, o lo separan en pedacitos hasta que ordenan el palabrerío cómo pueden.
¿Yo? Acá estoy. Escribiendo esto porque lo que estaba preparando, lo que quería contar, es ahora un post monstruo.

*Es posible que a las personas que escriben sobre esas cosas nunca les pase esto.

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