Como turco en la neblina

Hace un año que no escribo en serio. Que no hago intento hacer una obra literaria propiamente dicha, y se me nota. El lunes pasado empecé un curso de escritura, y de sólo pensar en la primera “tarea” me aterroricé. La consigna es algo así como escribir sobre una palabra que consideremos representativa o importante para nosotros. Qué hago con una palabra sola, fue lo primero que pensé. Me parecía muy poco.
En clase cada uno dijo sus propias palabras y a mi me salió “comprensión”. Al principio no le hice mucho caso, creyendo que la había dicho más por cumplir que por otra cosa, pero después me di cuenta de que la comprensión es una de las cosas que más me preocupan en la vida. No tanto que me comprendan a mi (hace rato pasé los 16), pero sí comprender a los demás. Comprender no es justificar. Es ver las razones que tiene el otro para actuar. Es intentar vislumbrar qué piensa antes de actuar, y luego de actuar. Es reflexionar sobre las acciones, dichos, decisiones de los otros.
Comprender a personas está ligado con crear personajes. Si uno crea un personaje partiendo de un prejuicio -es malo y por eso me cae mal-, nunca comprende sus motivaciones -para hacer el mal-. Pero si se intenta, eso, comprender porqué hace lo que hace, y si se indaga lo suficiente, podemos terminar relacionándonos con el malo tanto como con el bueno, y para eso hay que estar preparado. Puede que por eso los autores, en especial de fantasía, tiendan a crear antagonistas que no son seres tangibles sino entidades. Una cosa mala. Esa idea de “cosa” nos despega de la responsabilidad de entenderlo como alguien pensante, con razones, deseos, recuerdos, impulsos. Como un igual.
Puede que la idea de la consigna sea escribir algo como esto, pero se me hace impersonal, aburrido, frío. De hecho lo que más me preocupa de mi nula narrativa es que es cortante, carente de poesía y quizá de sensibilidad.
Descubrí otra cosa. Mi objetivo en cuanto a lo literario no es buscar la belleza de las palabras, de la poesía, sino de los argumentos. Me gustan esas historias que tiene un sentido de trascendencia, en las que se nota que el autor sabía para dónde iba desde un principio, y sabe acompañar al lector en el camino. La contundencia. Esa sensación que da al terminar el capítulo de una serie o un libro y sentir que eso que se vio/leyó es perfecto. Aquí pasaré a demostrar mi aparatosidad dejando un video (lamentablemente sólo en inglés) de uno de los tantos momentos memorables de la serie Battlestar Galactica, donde uno de sus personajes describe mucho mejor de lo que yo puedo hacerlo, esa sensación. Con esa escena lloré como una estúpida, aunque no tanto claro está como al final.

3 Comentarios:

Jimena dijo...

Si t basas en el 2do y 4to párrafo, está muy bien... y no se lee frío, insensible... impersonal... todo lo contrario... carente de poesía? ¿la poesía sería el juego de rimas y metáforas (entre otras cosas)? Pero no siempre depende de ésto... yo tmb apoyo mas el contendio que la forma... en la música me pasa lo mismo. En relidad si el contenido es consistente, abre puertas, mensajes, hay continuidad... es bello... el tema es 1ro ser fiel así mismo... 2do laburar siempre para superarse... Lo q leí no me aburrió, me interesó... ahora q aburra a otros, ponele... a... cris morena (¿? me salió ese nombre) es otro tema :P Y, con el sax me pasa... improviso aburrido... ya fueee... si mi parámetro es el público, estoy en el horno.

Jimena dijo...

ahah... y cuándo necesites de palabras muy bellas para escribir y poesía... la misma escritura t lo va a pedir, no? y t van a salir... el contenido t mostrará la mejor forma para ser expresado.. (yo lo pienso también musicalmente).

Emile dijo...

Esto lo escribí anoche, casi de madrugada, y leyéndolo ahora ese segundo párrafo no se me hace tan trucho :P
Está muy bueno tu comentario, explicaste cosas que a mi se me escaparon, y es verdad que a veces el contenido es tan bello en sí mismo que no hace falta adorno. De cualquier manera cuando dije poesía me refería a la manera de narrar en otro sentido. Por ejemplo, cuando un personaje está corriendo, uno no lo puede contar de la misma forma que antes contó que ese personaje estaba sentado, hay que agregarle una velocidad, acelerar el ritmo; cuando se emociona también hay que emocionar al lector con las palabras, para que llegue a sentir eso que se describe. Yo por ahí me siento medio limitada en ese sentido, pero será cuestión de lectura y práctica, como todo.

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