T.S. Elliot indicaba que, si se examina con objetividad, la existencia humana tiene una calidad pueril. "Nacimiento, copulación y muerte...". Y el mismo Lovecraft nunca se cansaba de afirmar que nuestra propia cortedad de vista es la que nos permite conservar la tranquilidad de espíritu. No es pesimismo superficial, sino que se trata de una afirmación objetiva sobre la existencia humana. (Y, añadiría yo, no veo ninguna razón por la que no pudiera ser la base para una filosofía optimista o religiosa). Los seres humanos son como caballos con anteojeras, atrapados en un momento presente perpetuamente trivial.
Cuando un niño llora sobre un juguete roto decimos que ha perdido la perspectiva. Pero si se piensa sobre ello de forma objetiva, puede verse que este acto es aplicable a todos nosotros. El arte y la ciencia son tan importantes porque nos permiten observar las cosas desde arriba, con una cierta perspectiva. Pero cuando un astrónomo deja su telescopio, tiene que buscar en su bolsillo la llave de la puerta principal... El tiempo nos tiene agarrados por el cogote... Por extraño que parezca, la mayor parte de las personas parece aceptar esto sin que les importe. Quizá se deba a que la mayoría de ellas están ocupadas en sus problemas cotidianos. Pero ni siquiera aquellas que no tienen demasiados problemas parecen ser capaces de aceptar esta extraña y trivial cualidad sin sentir que algo anda mal.
Introducción de Necronomicon, el libro de los nombres muertos. Estudios y fragmentos originales.

2 Comentarios:

@catriel dijo...

Tengo entendido que Lovecraft no copulaba.

Emile dijo...

Aunque es incomprobable es lo que se piensa. Por su perfil familiar y psicológico no sería de extrañar.

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