05.10.11, un día para no olvidar

Sería injustificable terminar el año sin mencionarlo. Sin darle la importancia merecida. Sin por lo menos decir algo sobre una de las jornadas inolvidables de mi existencia.
Miércoles 5 de octubre de 2011. Las mariposas en mi estómago presagiaban que no sería un día cualquiera. Necesitaría ser poeta para lograr transmitir la mitad de lo que cientos de personas pensamos, sentimos, vivimos, esa noche. Por desgracia, y afortunadamente, no lo soy. Pero sí puedo ser asquerosamente autorreferencial –es imposible no serlo en un blog- y poner en contexto ese momento culminante de una historia.
Tal vez fue en el año 2002, tal vez el siguiente. Era mi cumpleaños. Vinieron amigos e hicimos lo que deben hacer los amigos: comimos todo a nuestro paso (no bebimos, éramos menores de edad, hombre!), nos reímos de estupideces, y pusimos música. La gran contribución de Jimena era traer el equipo de música, porque ella era moderna y tenía para pasar CDs. También, como quien no quiere la cosa, trajo sus CDs.
Hasta ese día, yo me entretenía con lo vinilos de Serú Girán y Vox Dei de mi vieja, y escuchaba la Mega, padeciendo un tema de César Banana Pueyrredón y otro de Celeste Carballo con tal de agarrar por lo menos uno de Sumo. Hasta ese día.
Mientras los demás charlábamos, ~anemij~ puso un disco. La primera canción comenzó a sonar. Directa, dura, despiadada. Perfecta. La conversación se volvió un eco lejano en mis oídos y esa música, más baja de lo necesario, pasó a primer plano. “Jimena... Jimena, ¿qué es esto?” fue todo lo que puede decir.
Esto es lo que era.

Me llevé el disco y durante toda le semana que siguió lo escuché por lo menos tres veces al día en mi vieja Pentium 4 con una lectora con salida de audio incorporada, guarda. En ese tiempo no entendía casi nada de inglés, y en Internet las traducciones de lyrics no eran tan habituales como ahora. Me dí a la tarea de, con el diccionario de inglés castellano del colegio (jamás lo abrí tanto como ese mes), traducir todas y cada una de las letras de Toxicity.
En poco tiempo el terceto formado por Jimena, Sofía –otra alma sensible del rock- y yo, salía con alguna canción de Steal this album! en el recreo, o balbuceaba Sugar a lo Roberto Kennedy

Un par de años después, con el idioma extranjero perfeccionado, nos íbamos de viaje de egresados y hacíamos pogo en el mícro. 

También cantábamos con emoción.


Sytem of a Down se separó pronto, dejando pocas esperanzas de verlos en vivo en nuestro país. Los fans nos conformamos siguiendo los proyectos de sus integrantes, y escuchando por milésima vez los viejos discos.
Una tarde revisaba las notificaciones de facebook cuando vi aparecer una actualización, una hermosa actualización, de la página de S.O.A.D, anunciando sus recitales para América Latina.
Grité cual quinceañera al ver a Justin Bieber. Aquí, una conmovedora muestra de lo que el terceto y tantos más, vivimos.

La experiencia hubiera sido la mitad de lo que fue si System of a Down fuera una banda puramente musical. Pero el espíritu que respiramos surgió gracias a la hermandad, a la conciencia de la realidad que en mayor o menor medida todo seguidor de la banda tiene. Ese día nos sentimos un poquito menos solos.

3 Comentarios:

Jimena, antigua ~anemij ~ dijo...

Perfecta narración, q incluye anécdotas que yo no recordaba (como suele suceder). Agrego mas! Recuerdo cuando Vanesa, ya hecha una fiel fanática de SOAD, se compró el cd original de Mezmerize. Me lo prestó, me lo copié, y pasé las dos semanas de vacaciones de invierno de 5to año escuchando aquel cd 5 veces al día, por lo menos, acompañando rítmicamente con ajugas de tejer de las cuales nacía, cual chorro de agua multicolor, mi famosa y amada bufanda de múltiples convinaciones (que luego lucí con orgullo en nuestro viaje de egresados). Lo anterior mas ésto que acabo de compartir, lo guardo con amor y alegría en mi corazón y memoria (incluso aquello que ni me acordaba) y siempre lo sacaremos a la luz para compartirlo entre nosotras, amigas del alma, ya que son momentos (y cómo se ha dicho, ideas, ideologías que tmb transmite SOAD) que nos unen profundamente. :D

V. T. Abdala (Emile) dijo...

Ninguno de los discos de SOAD tienen desperdicio. En Mezmerize los juegos vocales son estupendos.
Mirá! No me acordaba que la inmensa bufanda era de esa época, jajaja!
Revienta de nostalgia tu comentario. Gracias, amiga!

Jimena dijo...

De nadaaaaaa.... ns vms el miércoels ;)

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