...sobre la tela de una araña

Considerando que no hay tanta vida virtual por estas épocas como en otros años, no molestaré con un post largo. Sólo debo reconocerle a este 2011 que fue para bien, en especial este último mes.
El año pasado no lo terminé de buen humor, ni en una buena situación. Estaba en una de esas etapas en las que muchas cosas no iban para ningún lado; que es peor que si fueran mal.
Durante este diciembre mucho de lo que venía arrastrando de años anteriores de golpe estuvo resuelto, y si bien no puedo decir que fue un buen año (por eso de que “cuando se trata de un mortal es preciso esperar su último día antes de llamarle feliz”), tampoco voy tirar para atrás y negar que las cosas que salieron, salieron bien.

Los objetivos impuestos el año pasado los doy como cumplidos, aunque aún necesite pulir ciertos bordes. Para este año, lo único que quiero es lograr regularidad con lo artístico. Sacar más material original (no tanta copia) y adelantar proyectos propios y compartidos. En una palabra, dejar de dar vueltas. La responsabilidad es un nervio en la nuca que cuanto más tiempo pasa más fuerte tira y grita. Esto es lo más importante, al punto de que cualquier otra cosa tiene que importarme tres pitos si se interpone en lo que tengo que hacer: darle duro a las pinturitas.


Comentar

Publicar un comentario

Favor de cuidar la ortografía. Las comas, los puntos y los acentos son tus mejores amigos. Gracias.