Adivino el parpadeo

Hace más de un año que no escribo en el blog ni uso Twitter. También hacía, hasta unos minutos, más de un año que no leía mi feed, y hasta esperé hasta último momento para migrar del fallecido Google Reader a The Old Reader. También saqué de la lista varias páginas que seguía y borré hasta la mitad de mis contactos en Facebook.

Al contrario de lo que puede parecer, no estoy en una guerra unilateral contra la vida online. Muy por el contrario, estoy cien por ciento enriquecida gracias a ella, especialmente este año, al  conocer al amor de mi vida y llevar una hermosa relación a distancia hasta que por fin logramos estar juntos definitivamente.
Simplemente, cada vez que entraba a Twitter o que estaba a punto de escribir algo acá, me embargaba una pereza que no dejar de amenazarme hasta este momento.

Veo los trending topics del momento y ya no son los de antes, y sí, soy una vieja por decir esto, pero creo que es justo lo que me está pasando. No logro acostumbrarme al cambio que sufrió la web en los últimos dos o tres años.

Tal vez me molesta que espacios emergentes, que eran usados principalmente por gente que tenía más o menos claro que lo que decía en la web en forma pública era un ejercicio de comunicación y lo realizaban en forma medianamente responsable, estén hoy colmados de personas de toda edad que no se gastan en leer dos veces la oración que escribieron antes de darle al enter. Gente que hasta hace dos años se limitaba a torturar a sus conocidos por Facebook y al resto nos dejaba en paz.

Por supuesto estoy generalizando, no todos eran ni son así. Tampoco planteo un uso elitista de los medios de comunicación. Lo que expreso es una inquietud personal. Cada vez se hace más difícil encontrar contenidos que valgan la pena leer por la creciente inundación de palabras prescindibles.

Eso es lo que me da pereza. Me resulta, ni siquiera irritante, soporífero tener que bucear en el mar de caca que se lee todos los días para dar con alguien que tenga algo, ni siquiera brillante, medianamente interesante que decir y lo diga bien.  Por eso la duda antes de escribir. Me preocupa que lo que poco que yo pueda decir forme también parte de ese mar de caca.

Si vuelvo es porque tengo algunas cosas que mostrar, cosas para contar. Pero el día que no haya nada voy a hacer lo mismo que el año pasado. No voy a generar palabras al cuete. Me voy a quedar cayada hasta la próxima, cuando tenga algo que decir.

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